lunes, 7 de mayo de 2007

nada es 100% algodón

La presencia de Matías y Lito ha cambiado mi paisaje, tanto interior como exterior, mi estadía en Santiago ha dejado de anclarse solamente en el mundo de la familia, los miedos, los amores y la fraternidad para abarcar un trozo del Valle de Elqui y salir a explorar la ciudad. Es una suerte de ser tres navegantes por los desconocidos confines de sociedad urbana y sus placeres.

De alguna forma el vivir en medio de una familia aclanada ha provocado en los muchachos la añoranza por su propia familia materna. Matías ha invitado a sus padres a Chile, es decir, para él Chile es el Valle de Elqui y la casa de mis padres en Pirque. Habla más de su niñez, sus viejos, como nunca lo ha hecho. Sería lindo, hemos pensado, en reunirnos en el Valle con nuestros padres. Veremos como fluye eso. ..

Ayer domingo fuimos a votar y antes del anochecer nos enteramos que quedamos con “cola”. El mundo se ha vuelto algo más peligroso con Sarkosky como presidente de Francia. Es una lastima que los franceses cada día olviden más los principios de Solidaridad, Igualdad, Fraternidad. Después de votar nos fuimos en busca de donde poder comprar ropa, pues Lito necesita urgente pantalones… y nada, mientras en el Valle el día domingo es un día muy activo, olvidamos que en santiasco se convierte en fomingo. La alternativa era ir a buscar en un mall. Así llegamos primero al Plaza Vespucio, donde entre mucha gente que llenábamos los pasillos no encontramos con tienda alguna donde comprar pantalones. Es decir, pantalones habían y muchos pero ninguno que excluyera elementos plásticos. 100% algodón no existían, tampoco en el mall vecino. Mamá nos sugirió ir a comprar la tela en Independencia y llevarnos donde una señora que hace las costuras. Creo que es la forma de poder conseguir ropa 100% de algodón.

Nos movemos mucho, los tres para allá y para acá y por el lado también. Durante el día mientras debo trabajar los chicos se dedican a un huerto que han diseñado. Es mucha pega preparar el terreno, pero es una de las más hermosas y ciertamente preferiría trabajar con ellos antes que en la empresa familiar. Pero bueno, vine a acompañar y ayudar. Eso sí, salimos los tres a correr antes del amanecer, corremos al menos una hora por la parcela y estamos descubriendo una ruta para freerun. También hemos salido a bohemiar por bares de Ñuñoa y, como no, Lastraría-Bellas Artes. Hasta nos sentimos tentados de entrar en una disco. Los tres gay de nuestra comunidad juntos en la ciudad… nos reímos mucho de eso.

El sábado estando en un restaurante de Merced con José Miguel de la Barra Lito se percató que un muchacho, que estaba acompañado de una chica, miraba sin detención a Matías. Solo bastó eso para despertar en los tres las ganas de salir a un recinto gay. Ambos me indicaban a mí como guía, pues ellos no conocen ese Santiago. Pero lo cierto es que yo tampoco lo conozco. Así las cosas salimos del restaurante después de dos botellas de vino, bueno pero demasiado caro para un trío de provinciano, y nos dedicamos a caminar hacia Bellavista, donde preguntando en kioscos y a guardias de estacionamientos llegamos a un Pub con nombre llamado Box, o algo así. Quisimos situarnos en el patio pero este estaba lleno y terminamos en una suerte de subterráneo repleto de mesas llenas. Creo que objetivamente fuimos muy observados. El mozo, antes de todo, nos pregunto algo inseguro “¿Español?”. Y luego nos tomó el pedido en base a ron para Lito y para mí y pisco para Matías. Pedido que se multiplico varias veces durante unas horas. Ya algo mareados nos reíamos descaradamente al descubrir que éramos los hippie del recinto y que, tal vez, esa era la razón por la cual nos miraban. Incentivado por el alcohol en la sangre Matías se acerco a dos chicos de una mesa próxima para preguntarle si les llamaba la atención tres tipos de morral y sandalias entre tantas personas de vestimentas top. Pero el pisco como lo envalentonó le trabo la lengua y salio todo su acento francés que los muchachos no pudieron entender. Con Lito nos reíamos de Matías y le hacíamos señas a los muchachos para que entendieran que Matías estaba algo mareado pero que en ningún caso era un peligro, un insulto. A los minutos éramos los cinco en la mesa riéndonos de la situación. Y sí, nos miraban por nuestra pinta hippie, “que en ustedes se ve bien” –dijo uno de ellos- pero también por otra razón.

Continuamos en un restaurante español bebiendo vino tinto entre aceitunas aliñá y unas cantantes medias flamencas. A los cinco se nos sumó una chica y un chico que no eran pareja. Ella llamó por celular a su pareja que estaba llegando y el grupo ya éramos ocho. Ocho somos en valle, ocho en la primera juerga en la capital. Entre copa y copa fuimos como cambiándonos de asiento, como emparejándonos. Cuando estábamos en el baño Lito me sugiere que tiremos para adelante no más, que no nos haría mal. Acordamos fluir en la juerga sin descuidarnos de Matías qué estaba demasiado alegre y mareado, dos copas más y estaría borracho. En realidad Matías estaba muy entretenido, muy divertido y definitivamente alegre. Finalmente las chicas se fueron a una disco donde habían quedado con otras amigas, los tres muchachos se quedaron en el restaurante. Y todos nos quedamos hasta que este estuvo a punto de cerrar.

Uno de los chicos nos invitó a terminar la noche y esperar el amanecer a su departamento, distante a unas cuadras, habíamos accedido pero repentinamente Matías cambió de humor y de pronto comenzó a contar cosas de cuando habíamos sido pareja, relato algunos detalles que yo nunca había contado y que Lito no sospechaba. Realmente fue desagradable para mí, incómodo. Podía entender que no le gustaba la idea que con Marcos habláramos tanto, quizá que sintiera celos, pero definitivamente era el alcohol el que lo hizo hablar. Finalmente llamamos a mi hermano mayor, el jeep había quedado estacionado cerca de Lastarria, ninguno de los tres podía manejar, por la reacción de Matías era mejor no ir donde el muchacho que nos invitó y las indicaciones de mi hermano fue tomarnos un taxi hasta la plaza de Puente de Alto y ahí el nos iría a buscar.

Sin que hubiese existido claramente pinchazos o seducciones, intercambiamos mail, yo andaba sin mi celu y el número no lo recordaba. Lito y Matías no tiene. Nos dejaron en un taxi, durante el trayecto Matías parecía dormir. Una vez en la plaza esperando a mi hermano Matías se incorpora mucho más repuesto y nos pide los papelitos con los datos de los chicos, todos en la misma hoja, y de una quemo el papel: “Desapego, hermanos, desapego”. Reímos los tres.

A la mañana siguiente mi hermano nos fue a dejar al metro, fuimos a buscar el jeep, Matías y yo votamos por Segolene Royal. Perdimos. Y pasamos la tarde buscando pantalones de algodón en los mall.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

hola, me gusta mucho tu blog.
si te animas agregame a msn sergio20053@hotmail.com

saludos.

S.

iagoo dijo...

que grato descubrirte nuevamente...

saludos

Fer

Anónimo dijo...

o oh

Sera que dejas este espejo tb?




....oi

Anónimo dijo...

En Zara y en varias tiendas de mall venden ropa 100 % algodón. Los malls son los mejor que hay en la vida. Yo voy día por medio.

Anónimo dijo...

Que bueno es tomarse la vida con calma y a la vez disfrutarla al máximo.

No todo lo que dice la etiqueta es verdad hay que comprobarlo realmente.

La vestimenta solo sirve para cubrirnos, algo que como mucho debiera ser solo una tela de una pieza y zandalias. , existen locales de venta ropa usada en los cuales uno puede encontrar prendas totalmente nuevas que sólo se dejaron de usar por el concepto "moda" impuesta por el capitalismo, no todo gira al consumismo ni a los mall, existe el mundo cultural o prefiero gastar mi dinero en donarlos a bomberos o a un techo para Chile.

Hasta pronto.....

Anónimo dijo...

La tela de algodon, tejida de hebras de capullos de flores que se destiñen de marron al llegar el verano y que guardan su algo-don blanco, quizas intuyendo que acoge brazos y cuerpos de humanitos que generacion tras generacion pueblan todos los tiempos.

La misma mortaja que recogio el sudor y la sangre de tantos buenos y malos hombres, mujeres y niños tb.

Algodon que se desvanece al poco tiempo, quizas como los recuerdos... y que se guarda en sensaciones de blanco y de perfume a limpio por una tarde o un instante.

Y que con cierta distancia; esta distancia, a veces se empieza a echar de menos como si fuese historia perdida, malgastada y desgajada.

Quizas no tanto, quizas nunca fue, queda solo la intuicion, ese ojo que mira ligeramente al lado... y esta vida que aun me trae a estos parajes de ventolera seca, ramas viejas y jirones de algodon.

Nacho Cl.ear dijo...

Bueno.
Como un flashback, solo hoy re100 aparecio tu comment "me quedan solo unos instantes

como he de llegar a ti?
# posted by Blogger aprendiz : November 03, 2006 3:52 AM"

Casi un año y medio después¡¡¡
Como sucedió?... solo hoy decidí abrir mi blog ya que desde aquel Nov06, Google impuso la obligación de usar una cuenta gmail para hacerlo... y yo no quise abrir una con nombres que nunca estaban disponibles o en realidad no sentí la fuerza de hacerlo. Es dificil de explicar pero ese Nov 06 fue intenso y difícil y marcó mi vida de formas que ahora estoy comenzando a comprender; completé una parte de una misión planetaria -para mi- muy difícil... en fin.

Y ahora, otra vez, vuelvo a tratar de ubicar esas letras que extraño y que intuyo han pasado tb x el moledor de vida. Vida que me llevó cerquita del panal y en un par de veces a caminar con la quebrada en mente por esas queridas tierras blancas que tantas veces acariciaron mis pies, esas veces sin dar con uds. También se que no fue el momento como quizas nunca lo sea. De hecho sé que ya no son los mismos, yo no lo soy. Queda este comentario de un blog perdido que bue', agradezco escribirlo. Siento que aclarando historias algo en mi se relaja, cumple... y necesito cumplir conmigo, ojalá sirva en algo tb a alguien.

Gracias Aprendiz.

G! dijo...

como te encuentro denuevo... si tu me encontraste la primera vez?
o ya no existes y eres otro?
G!